
He aquí una nueva entrada. Han sido 5 días de extensa juerga por Fiestas de Quito, días de alcohol, de festejo, de "fiesta brava"; 5 días de locura en el que cada quiteño deja de lado su vida para hundir sus problemas o festejar sus alegrías en enormes toneles de etanol -el gran elxir de los dioses, por cierto- siguiendo como siempre a todo ese grey agolpado en ese enorme cubículo de matanza animal, espectáculo excluyente para alimentar dentro de cada individuo de esta ciudad aires de ibérico; sensaciones de gran hidalguía - creyéndose quijotes en Castilla, y tomando a esto como parte esencial de su historia- pero carente totalmente de sentido.
-"somos mestizos no somos españoles"
Gritos que pululaban fuera de ese lugar. Tienen toda la razón. Al leer a Morga uno se da cuenta del trauma de esta ciudad: Colocar el nombre de un inquisidor que salió de aquí escupiendo y maldiciendo a Quito en un puesto honorífico como una avenida, me parece realmente absurdo.
-¿Identidad? ¿Dónde está?
Estas son las preguntas que deberíamos deben surgir en cada quiteño: ¿dónde quedó nuestra identidad "castrada"? ¿dónde quedó aquella ´"Luz de América" tan admirada?
-¿Dónde está?
-"somos mestizos no somos españoles"
Gritos que pululaban fuera de ese lugar. Tienen toda la razón. Al leer a Morga uno se da cuenta del trauma de esta ciudad: Colocar el nombre de un inquisidor que salió de aquí escupiendo y maldiciendo a Quito en un puesto honorífico como una avenida, me parece realmente absurdo.
-¿Identidad? ¿Dónde está?
Estas son las preguntas que deberíamos deben surgir en cada quiteño: ¿dónde quedó nuestra identidad "castrada"? ¿dónde quedó aquella ´"Luz de América" tan admirada?
-¿Dónde está?
Ramiro Guerrero
