Este es mi cuento versión Rafael Chaparro, en este trataré de usar y acoplar la forma de narrar de Chaparro pero claro aplicando mis propias ideas, esta será la primera parte del escrito, espero les agrade.
Un ReLOj QuE ObLIga AL noRteÑO
Soy Malcom, El muchacho enamorado de Dana. A veces llamado mandarina a veces fresa. En todo caso solo son palabras porque Malcom es mi nombre guste a quien le guste. La verdad no me importa como me llamen, solo me importa Dana. Dana en la noche, Dana en la mañana, El olor de Dana, la imagen de Dana, embriagarme con Dana, embriagarme con whisky y Norteño, el olor del Norteño, la imagen del Norteño, Norteño en la noche y en la mañana. El Norteño es igual de importante que Dana, mierda si tan solo ambos se llevaran bien, mi vida fuera ya el Edén. Pero ni a Dana le agrada el Norteño ni al Norteño le agrada Dana. En todo caso mis tardes las paso con Dana o con Norteño, no importa mientras aún hieda a Teen Spirit en mi. Una vez intente pasar mi tarde con ambos, con Dana y el Norteño, de la botella nunca salio una queja pero en cambio de la mano de la mujer salio una fuerte reprimenda, fue un golpe tan fuerte que se sintió hasta la muela, mierda si tan solo ambos se llevaran bien, mi vida fuera ya el Edén.
Hoy es uno de esos días extraños, esos días melancólicos, tristes, deprimentes, a ratos negros. Se avecina la lluvia, y mierda justo cuando voy a salir. Tengo prisa porque hoy voy a ir a ver a Dana, extraño su olor, su voz, su imagen, su mirada, aunque la verdad no quiero mas imágenes, aun tengo las imágenes del Norteño de ayer, mas que las imágenes tengo el sabor a vomitado en la boca, mierda el Norteño es cosa seria.
Bueno ahora la verdad no importa, se que la imagen de Dana me quitara de la mente cualquier otra cosa, y del sabor a vomito se encargaran los hermanos JJ y su brebaje de menta azul. Pero mierda no encuentro mi paraguas, no encuentro mi reloj. Tengo prisa, tengo que salir.
Creo que aun es temprano, la verdad no lo se, mierda no encuentro mi reloj. Tengo que ver a Dana a las 8 en esa plaza donde van los aniñados y pierden su tiempo sentados sin hacer nada, mierda esa maldita plaza me queda lejos, un bus, dos buses, tres buses, incluso cuatro buses son los que tengo que coger, y mierda sin mi reloj no se muy bien a que hora salir.
Bueno por ahora esto es todo lo que puedo escribir, la continuación de este relato vendrá en mis próximas entradas.
Raúl Mantilla
