
"(...)el orden está fuera de la realidad,
visiblemente comprendida dentro de los límites del artificio.
Así los filósofos, e historiadores, y literatos,
cuya labor festoneada, en numerosos semicírculos
trabajan en su línea recta,
a base de los vértices de esos semicírculos que cortan,
trazan el arco inútil de la vida fuera de su obra
y aíslan cada punto aprovechable que después formará
en unión de los demás,
el rosario que tiene por alma el hilo del sentido común"
(P.14)
Ciertamente al leer esta noveleta uno se encuentra en medio de un gran caos, una inmensa vorágine de emociones que marcan al lector en el transcurso de sus recurrido por cada capítulo: inédito, absurdo...fascinante hasta la minúscula sílaba que lo conforma. Porque definitivamente es así, un despliegue de peuqeñas aventuras diferentes en cada capítulo, cada página siginifica un senda dentro de la oscura psicología de Andrés, en fin, un collage de todo esa selva inhóspita que representa su sujeto. Está por más decir que es una novela subjetiva (este dato viene como subtítulo de la obra) es por esto que resulta tan difícil hallarle un sentido lógico. Algunos autores manifiestan sobre Vida de ahorcado como: "Una novela difícil que hace gala de una intelectualización y un 'desorden' que ha llevado a algunos a dudar de su identidad como novela, como una serie de breves cuentos subjetivos, un collage formado por varios fragmentos sin conexión aparente, que obliga a una lectura detenida si se desea captar la profundidad de su contenido". El caótico mundo del discurrir consciente del ser humano es un sitio enigmático, donde podemos encontrar cúmulos de emociones dispersas y difusas que se mezclan y se intercalan para formar toda una personalidad, de tremenda complejidad y poderosa atracción; esto es lo que me sucede con todo esto, una extraña conmoción sobre la absurda codición humana (véase el Mito de Sísifo), talvez es eso lo que me atrae tanto...
"Vida del ahorcado donde se propone que la verdadera liberación ocurriría a través de una especie de muerte ontológica con la destrucción de la calidad fundamental del ser: «Estamos aquí en calidad de árboles. Destruid esta calidad y habréis renovado vuestra condición de seres libres. Nuestro tirano es el árbol. Duro con él compañeros» (p. 66). Acaso lo mismo ocurra con el hombre. Mientras no sea así, salvo en «sueños» (ibid., pp. 81-85, 104), la solución no está en el reposo, en el haber hallado una verdad absoluta, una clave, y menos aún en vista de que esas verdades y, por contigüidad, cualquier lectura de los textos sugestivos de Palacio, son provisionales y le han servido al ser humano, al lector, apenas como embelesos, como armas de protec- ción que luego han desaparecido y han resultado falsas. La grandeza del hombre, dice Palacio, está en la búsqueda de la verdad:
Más se acomoda a nuestra pequeñez y a nuestra grandeza el hecho paradojal de que no existiendo una verdad absoluta que nos oprima, podemos así ser libres y vivir más humanamente, con el grande propósito de hacer cada vez menos dolorosa nuestra propia vida. Si tuviéramos delante de nosotros una verdad así absoluta seríamos ciegos para toda otra cosa que para ella. El día de la verdad sería entonces el día final de todo.Pero alegrémonos por la fausta noticia de que la verdad es ser sustancial que alguna vez podremos verlo. Nuestra alegría consiste precisamente en el hecho de que nunca podremos llegar al final de las cosas y de los problemas («Sentido de la palabra “verdad”», p. 41)"
Ramiro Guerrero
