viernes, 16 de mayo de 2008

un REloj QuE oBliga Al NorTeño parte 3

Una vez más, otra entrada con este característico cuento mío en donde se supone intento imitar a Chaparro, espero les agrade. Ya saben desde el final del escrito anterior.

De repente comienza a oler a mujeres semidesnudas, a su boca gritando Here we are now, Entertain us, a babas de viejos y jóvenes. De repente comienza a oler ya a noche, mierda ya estoy tarde, no encontré mi reloj, sigo teniendo prisa y voy saliendo.

En la calle el olor a noche invade todo tu cuerpo, el cielo de Quito te sigue amagando con su lluvia y las mujeres a lo que das un paso ya te van checando. A esos a los que ven que tiene ojos virginales se les tiran encima y le dicen, Todo bien nene, Here we are now, Entertain us. Para sorpresa algunos reaccionan mal frente a tanta cortesía.

Al caminar sigo pensando en que ya estoy tarde, en que Dana me va a gritar y yo no voy a hacer nada, en que luego llamare a Diego para desquitarme con el Norteño y en que Diego dirá su predecible Habla Mandarina!!! al recibirme en su casa y su hermana me guiñara el ojo y me dirá, Todo bien nene. Mierda, Dana siempre me grita cuando llego tarde, el Norteño nunca lo hace, de hecho el me agradece por sacarlo de su estante a cualquier hora. Mierda, a veces pienso que el Norteño es mas valioso que Dana.
Reviso en mi bolsillo y veo que tengo una moneda de un dólar, son pasajes justos para un bus, dos buses, tres buses, cuatro buses. Que son los que tengo que coger, mierda, porque esa plaza será tan lejos y mierda, porque me cobraran como mayor de edad.
Llego a la esquina y el rojo del semáforo me frena. Mierda, es que acaso no ves que estoy tarde.
Una mujer de esas que huelen a sexo se me acerca y me dice, Todo bien nene??,Todo bien nena. A esta mujer la eh visto antes, creo que le dicen la Araña, la verdad no creo en rumores pero dicen que con sus dos manos ella hace el trabajo de ocho, pero mierda, hiede demasiado a sexo, es un olor atrayente pero repugnante.

Por alguna razón, la Araña me sigue hasta la ecovia y se sube conmigo al bus, ella sigue hablando y hablando de sus clientes y mientras habla escupe. Un cliente, una baba, dos clientes, tres babas, tres clientes, tres babas, tres babas, tres babas, mierda a la Araña le dio la tos. Mientras la Araña tose agarrada de un asiento yo me bajo y un bus menos.

Bueno eso es todo lo que pude escribir en esta entrada, la continuación y posiblemente el final de este cuento vendrá en la parte 4 de este relato.

Raúl Mantilla