domingo, 23 de marzo de 2008

DéBoRa - SaL Y MiLeTo


A las dos de la mañana se ha despertado

con ojeras de virgen

vírgenes, las que quedan.

Seco de la nariz, del pendiente;

se inyectan los ríos de la muerte.

Abre la única ventana del castillo

y se le escapan a la oscuridad

los pàjaros de la maldad;

mientras por las calles nueve y diez,

un hombre es asesinado...

a puntapiés


Luz lateral, para Débora,

mariposas negras

manos pálidas, para Débora,

ojos vacíos viendo a las estrellas.

Débora te quédarás para siempre,

en la ventana del Castillo,

purificada, petrificada, vaciada.

Porque después de matar,

las mujeres simpre miran,

a las estrellas