domingo, 17 de febrero de 2008

UNA TARDE QUE LLOVIO

Nos encontrábamos en el barrio de la Loma Grande, un barrio en pleno centro histórico junto a Carlos, nos encontrábamos en una discusión cosas de jóvenes, unos problemas de muchachas pero nada de lo que nos llegaría a separar éramos como uña y mugre. Pues caminábamos en pleno aguacero a lo mucho divisábamos el paso que dábamos por que el agua caía como con baldes pero eso no nos impedía la conversación ni la caminada sin rumbo, a pocos pasos de ahí no encontramos con ella la muchacha de la conversación Carla, quien nos ignoro y a lo mucho nos levanto la mano en señal de saludo suponemos que fue por el agua que caía.
Pasó y seguíamos, Carlos comenzó a temblar y a ponerse morado por tanta agua que teníamos en nuestro cuerpo y especialmente en nuestros zapatos los cuales sonaban CHOC CHOC CHOC. El sonido llegaba en forma escandalosa a nuestros cerebros, decidimos correr sabiendo que cuanto mas corríamos más nos mojábamos pero era de menos al ya estar empapados. Cruzando la plaza de Santo Domingo junto al monumento ubicado en el centro Carlos resbalo y se pego una caída como un balón de fútbol al rodar en una cancha, cayo de cara sonó FLUCH el encuentro entre el y el suelo de piedra, yo me reí sin parar en vez de ayudarlo fue tan asquerosa la caída pero tan increíble a la vez que solo le pregunte si le dolió. Sangraba de la cabeza y de los brazos se notaba algo blanco entre el pellejo raspado y alzado que pensábamos que era el hueso, pero no lo era un pequeño cartílago que tenemos todos en los brazos. Paro de llover el acostado y yo sentado en la mitad de aquella plaza, pronto alguien había llamado a una ambulancia, llegaron y le llevaron a Carlos al hospital envuelto en un monto de vendajes parecía una momia. Pronto se mejoró Carla y yo lo fuimos a visitar llevándole chocolates que le encantaban. Carlos Carla y yo seguimos siendo amigos hasta ahora que nos sentamos a conversar frente a frente en un café en la plaza donde ocurrió tan buen accidente.
Christian Luzuriaga

La Naranja Mecánica

Una película que tiene sobre todo: violencia y drogas, y por eso debe ser que a mi me llamo mucho la atención ya que uno cuando lee el titulo lo primero que se le viene a la mente es Fútbol, ya que Naranja Mecánica es el sobrenombre como se le conoce a la Selección de Fútbol de Holanda del Mundial de Alemania '74.

Pero lo que mas me gusta de esta película es la forma en la que relaciona la violencia y las drogas con el titulo, ya que como los métodos que usaban para drogarse eran, si podría decirse, como muy sutiles, y la escena mas clara es cuando se drogan con leche. Es algo que no se me hubiera cruzado por la cabeza ni de chiste.

Esa misma sutileza se la ve cuando aplican los diferentes métodos para tratar de reformarlo, y la escena mas clara es cuando lo obligan a ver pornografía y de fondo musical le ponen la novena sinfonía de Beethoven Pero después de esto tratamiento el personaje queda loco, a tal punto que trata de suicidarse, pero al final se recupera.

Bueno lo que quiero con este párrafo es solo recomendarles una gran película como es la naranja mecánica de Stanley Kubrick.

Felipe HeRRera